El fútbol es injusto, como la vida misma

Diciembre 29th, 2009 by Administrador

Francia pide una regeneración ética del deporte tras la mano de Henry – La FIFA sólo aceptará la tecnología para la línea de gol.

La dimensión ética del fútbol y, por extensión, del deporte, se ha convertido en un gran debate en Francia desde que la mano de Henry le diera a la selección francesa de fútbol la clasificación para el Mundial de Suráfrica 2010, el pasado 18 de noviembre, en perjuicio de Irlanda. La Unión Europea, la FIFA y la federación francesa han hecho campañas de promoción del juego limpio en el deporte, en las que ha participado el propio Henry, 117 veces internacional y capitán de los bleus. Luego, en el fragor del partido, Titi sacó la palma izquierda de la mano, de forma “instintiva”, según su entrenador en el Barça, Pep Guardiola, o “tramposa”, según el presidente de la FIFA, Joseph Blatter. El mismo jugador pidió sin éxito que se repitiera ese partido tan mal jugado por la selección de Raymond Domenech. Razón de más para que Francia siga sintiéndose avergonzada. Y para que sus intelectuales, sonrojados ya por el cabezazo de Zidane a Materazzi en la final del Mundial de Alemania 2006, exijan una regeneración moral del deporte.

“La escuela, las familias, los gobiernos y los medios de comunicación deben insistir en que el deporte no es la guerra y el partido no es una batalla. El deporte debe responder a unos valores de justicia y de emulación pacífica”, proclama en Le Monde el historiador Jacques Le Golf. “¿Por qué el equipo de Francia, su entrenador, su capitán y el presidente no piden perdón a los jugadores de Irlanda?”, se preguntan los educadores Thierry Philip y Jean-Philippe Asenci. Alain Loret, director de las Ciencias del Deporte de la Universidad de Rouen, va más lejos y anima a reconocer que la falta técnica de Henry fue una falta moral y, por tanto, Francia debería retirarse de la competición, a la que acudirá sin protestar pese a no ser cabeza de serie, siendo incluida en un grupo junto a Suráfrica, México y Uruguay.

“La trampa en el deporte es consuetudinaria: dopaje, tongos, apaños… y el fútbol lo magnifica todo”, opina el sociólogo especializado en deporte Víctor Agulló, que recuerda cómo el ex internacional francés Vixente Lizarazu le dijo al seleccionador francés que no tenía nada que celebrar. Domenech, sin embargo, pidió que le dejaran disfrutar de la felicidad del momento.

La ética del fútbol es la de la calle. El pícaro en España, el vivo en Argentina y el furbo en Italia son variantes de un espécimen que ha tratado de burlar las reglas en beneficio propio, dentro y fuera de la cancha. Y ha gozado de cierto prestigio social. El primer gol de Maradona a Inglaterra, con la mano, en el Mundial de México 86, fue casi tan valorado por sus compatriotas como el maravilloso segundo tanto, en que regateó a todo el equipo inglés. En Alemania 2006, se celebraron 20 años de la mano de Dios. Ha habido una tradición al respecto en los países latinos, mirados con desdén por los anglosajones, guardianes del fair play en el juego que ellos inventaron a finales del siglo XIX. Hay ejemplos legendarios: la bronca del capitán del Tottenham en los noventa, Gary Mbbutt, a uno de los españoles pioneros en la Premier, Nayim, cuando éste se tiró al suelo simulando una falta. O cuando Robbie Fowler, ex delantero del Liverpool, le suplicó al árbitro que anulara el penalti que le había concedido porque, en realidad, no se había producido. Era un partido contra el Arsenal, en 1996-97, y Fowler simuló un penalti, después se arrepintió y pidió perdón al portero. Finalmente, lo lanzó el propio Fowler y lo falló, pero el rechace lo marcó Stan Collymore.

Son valores que se han ido perdiendo también en Inglaterra con la entrada masiva de jugadores continentales. La trampa se ha globalizado, pero también la vergüenza de haberla cometido: la acción de Henry fue emitida machaconamente por la CNN en los días posteriores al encuentro.

El fútbol se alimenta de sus propias polémicas. Y, cada vez que hay un error de bulto, se reabre el debate sobre la manera de evitarlo. La FIFA pone el acento en las medidas represivas: los arbitrajes, que suelen beneficiar a los poderosos, también como la vida misma. Y sólo aceptará la introducción de avances tecnológicos de manera muy limitada: para saber si el balón traspasa en su totalidad la raya de portería. Lo que hubiese evitado la rabia de Míchel el día que le anularon su golazo en el España-Brasil de México 86. O la polémica por el tanto de Hurst que impulsó la victoria de Inglaterra ante Alemania en la final del Mundial de 1966.

La International Football Asociation Board (IFAB) es el celoso cancerbero del reglamento del fútbol desde su creación, en 1886. Lo forman las cuatro selecciones británicas (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte) con un voto cada una, y la FIFA, en representación del resto del mundo, con cuatro votos. Se necesita una mayoría de tres cuartos para apoyar un cambio de las reglas del juego. En la última reunión anual, dos compañías presentaron sendos proyectos: un sistema parecido al ojo de halcón en el tenis, con cámaras que delimitarían el bote exacto del balón; y un chip en el balón que enviaría información sobre el mismo. La FIFA los rechazó al entender que no estaban desarrollados. El organismo internacional exigió cuatro requisitos: inmediatez; fiabilidad 100%; que el resultado sólo se anunciase al árbitro; y que la técnica sólo se usase sobre la línea de gol. La Internacional Board volverá a estudiarlo.

El fútbol es tan dinámico que no se puede parar ni 10 segundos para deliberar, argumenta la FIFA. Sobre si ha sido penalti o no pueden ponerse a discutir 10 personas sin llegar a un acuerdo. El parón, además, evitaría que, al minuto siguiente, se diera una ocasión de gol en el área contraria. Cuando se compara con el tenis o el rugby, donde sí se aplican novedades tecnológicas, la FIFA dice que éstos son deportes con muchas más interrupciones. En el tenis, el juego ya está parado. Y en el rugby, sólo se aplica para determinar si ha habido o no ensayo, es decir, si ha traspasado la línea de gol, lo cual a veces resulta imposible cuando se apelotonan jugadores sobre la pelota ovalada.

Otro de los argumentos de la FIFA es la universalidad. Uno puede jugar al fútbol en cualquier rincón del planeta, desde Tailandia hasta el Tíbet, sin más requisito que un aceptable estado físico. En la clasificación para el Mundial de Suráfrica se han disputado 853 partidos. Muchos de ellos en lugares muy precarios, donde la tecnología no podría llegar. La FIFA insiste en mejorar el rendimiento arbitral. La International Board aprobó un experimento en la Liga Europa: la introducción de un árbitro detrás de cada portería. Es decir, a los cuatro habituales (un árbitro principal, dos asistentes en las bandas y un cuarto reservado a labores burocráticas junto a los banquillos), se han añadido dos más. El ensayo no ha sido muy bien acogido por los jugadores y técnicos que han disputado esta primera fase de la antigua Copa de la UEFA, pero la FIFA considera que hay que darle más tiempo y alargará el experimento hasta el final de esta Liga Europa.

También lo cree José Francisco Pérez Sánchez, ex árbitro y actual comentarista de la Cadena SER. “La tecnología sólo puede ayudar a saber si traspasa o no la línea de gol. Quizá los dos árbitros al borde de cada área, desde el poste hasta la confluencia del área grande, en el lado contrario del juez de línea, ayuden a limitar los errores. El inconveniente es que habrá demasiados criterios”. La FIFA nunca repite un partido si hay errores de apreciación, recuerda Pérez Sánchez, como en el caso de Henry, aunque sí cuando hay errores técnicos. Es decir, si hay una vulneración clara de la norma. Por ejemplo: tirar un penalti, que pegue en el poste y rematar sin que lo haya tocado un adversario.

La FIFA ha rechazado de plano la repetición del Francia-Irlanda porque crearía un precedente. El comité disciplinario de la FIFA estudia sancionar a Henry, lo que también sentaría un precedente. Nunca antes se castigó a un jugador por tocar un balón con la mano. Sí hubo, en cambio, una multa de 8.000 euros a Rivaldo en el Mundial de Corea y Japón de 2002 por inducir a error al árbitro al fingir una agresión ante Turquía que costó la expulsión de Hakan Unsal. “Esto es parte del fútbol. Si tengo que pagar la multa, la pago”, declaró un nada arrepentido Rivaldo.

“Desde el punto de vista técnico, el salto ha sido tremendo desde 1990 en la calidad de las retransmisiones”, explica Víctor Santamaría, realizador de Canal . “En Europa, el 90% de las jugadas se resolvería sin un gran despliegue, con unas ocho o 10 cámaras. Habría un 5% de fallo humano y otro 5% de error técnico. Ahora bien, yo soy contrario a asumir un papel que no nos corresponde”. ¿Y si lo asumiera una empresa paralela? “Como aficionado, me molestaría, porque sería meterse en lo sagrado del fútbol. La injusticia forma parte del fútbol y de la vida”, concluye.

Robinson, contra el cinismo de Blatter
“Es el colmo del cinismo que diga [Joseph Blatter que va a compensar moralmente a Irlanda”, protesta Michael Robinson, comentarista de Canal y ex jugador tanto del Liverpool como de la selección irlandesa (de donde procede su madre). “Tanto que la FIFA pregona el fair play, usted [en alusión a Blatter ha sido testigo de una injusticia y ha tenido la oportunidad de repararla, pero no ha hecho nada al respecto. Usted ha premiado la trampa. No nos regale nada, pero tampoco nos lo quite. Los irlandeses nos sentimos chuleados”, continúa Robinson, todavía indignado después de las últimas declaraciones al respecto del presidente de la FIFA.

Robinson explicaba ayer cómo Reino Unido ha apoyado a Irlanda en esta polémica. Y cómo Henry, que jugó tantos años en el Arsenal, ha recibido críticas furibundas. “Henry puede tener problemas en el Reino Unido. Está muy mal visto”, añade Robinson, que recordaba cómo Poyet, ex centrocampista uruguayo del Zaragoza, le confesó en su día que había cambiado su forma de jugar en el Tottenham para adaptarse al gusto de los aficionados de los spurs. Pese a la masiva llegada de jugadores extranjeros a las islas británicas, Robinson cree que los viejos valores del fair play que él aprendió del mítico Bobby Charlton siguen vigentes en Reino Unido. Y la trampa, muy mal vista.

Otros errores clamorosos
- El tiro de Míchel traspasó la portería de Brasil en México 86, pero el árbitro no dio gol.

- El gol fantasma del inglés Hurst a Alemania en la final de la Copa del Mundo de 1966.

- La mano de Dios. El gol con la mano de Maradona a Inglaterra en México 86.

- El gol de cabeza anulado a Morientes en el Mundial de Corea y Japón 2002 contra una de las anfitrionas, Corea, al considerar erróneamente el árbitro que el balón había traspasado la línea de fondo antes del centro de Joaquín.

fuente/elpais.com/

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Cristiano y la absurda tarjeta por enseñar abdominales

Diciembre 17th, 2009 by Administrador

Cristiano Ronaldo se ha convertido en el muñeco de ‘pim pam pum’ de gran parte de la prensa. El portugués empañó su buena actuación ante el Almería -dio un pase de gol, provocó un penalti, que falló, pero Benzema marcó en el rechace y anotó una diana- con una justa expulsión tras dar una patada a Juanma Ortiz.

En la práctica totalidad de los telediarios de ayer, Cristiano Ronaldo sufrió un linchamiento verbal inusitado y hasta desagradable para el espectador por la saña con la que le criticaron los presentadores y la voz en off de las piezas. Se le criticó con excesiva dureza, tanto por su fea acción por la que fue expulsado como por no celebrar el gol de Benzema y quedarse lamentándose su fallo en el lanzamiento del penalti.

Probablemente por aquello de ser el futbolista más caro de la historia se le hicieron unas de las mayores críticas que se han escuchado nunca en las televisiones españolas. Y no se tuvo en cuenta, ni siquiera, la atenuante de su arrepentimiento espontáneo y de sus disculpas nada más concluir el partido.

Seguro que las críticas, que sobrepasaron el insulto, se tornarán en elogios igual de exagerados cuando Cristiano Ronaldo se exhiba en el Real Madrid con su juego y sus goles. Pero lo de ayer fue una cacería sin precedentes en los espacios deportivos de los telediarios.

Y todo parte de la absurda norma aprobada por el Internacional Football Association Board (IFAB) en 2004 (ver). Desde el 1 de julio de aquel año, todo jugador que se quita la camiseta para celebrar un gol es amonestado con tarjeta amarilla, en virtud de la modificación de la Regla 12 que se aprobó en febrero de 2004 por el IFAB, organismo que se considera “el guardián de las Reglas del Juego del Fútbol”.

Se añadió una nueva puntualización a la norma relativa a ‘Faltas e incorrecciones’, incluyendo que “un jugador que se quita la camiseta tras la anotación de un será amonestado por conducta antideportiva”. Es cierto que Cristiano y todos los jugadores saben que si se quitan las camiseta para celebrar un gol van a ver una tarjeta amarilla. Pero resulta grotesco que acciones punibles y violentas no sean siquiera amonestadas por el criterio dispar de los árbitros y, por la chorrada de exhibir las abdominales, los futbolistas se ganen media expulsión.

“Quitarse la camiseta tras marcar un gol resulta innecesario y los jugadores deben evitar tan excesiva muestra de júbilo”, puntualizan las propias ‘Reglas’, en el apartado ‘Instrucciones adicionales para árbitros y árbitros asistentes’. Una soberana tontería eso de calibrar las muestras de júbilo y alegría del futbolista después de conseguir el objetivo final del juego del fútbol que es marcar goles.

El hecho de que la figura de Cristiano Ronaldo es planetaria y transciende a todos los ámbitos, es ideal para abrir el debate para que se elimine esa norma y ningún jugador sea sancionado por quitarse la camiseta al anotar un gol, porque eso no tiene nada de conducta antideportiva, más bien al contrario, porque los cuerpos musculados de los futbolistas crean afición, especialmente entre el público femenino. Igual que a Cristiano Ronaldo se le atiza sin consideración por ser el futbolista más caro del mundo, también se le debe utilizar para cambiar las normas del fútbol que son totalmente incomprensibles, absurdas e injustas.

/fuente/elconfidencial.com/

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Futbol y justicia

Diciembre 11th, 2009 by Administrador

Cada vez que un árbitro se equivoca, los fanáticos se acuerdan de la señora de cabellos grises que tuvo la mala fortuna de parirlo.

El futbol es la forma de la pasión mejor repartida del planeta. Las presiones que sufre un silbante son inmensas. La FIFA le aconseja estar a dos metros de la pelota, pero la realidad le entrega descolgadas de vértigo y rebotes parabólicos. En una fracción de segundo, con la vista nublada por el sudor, debe impartir justicia. Su decisión desatará odios y calumnias. El capricho más arraigado del futbol consiste en pedirle objetividad al árbitro y valorarlo con subjetividad.

¿Por qué acepta alguien tan inclemente oficio? La razón es sencilla: nadie es tan aficionado al futbol como un árbitro. Se trata del hincha más secreto y resistente, el aficionado absoluto que por amor al juego no muestra su amor a una camiseta. Obviamente, preferiría ser delantero y llegar al estadio en un bruñido coche deportivo. Por desgracia, sus facultades dan para seguir jugadas pero no para inventarlas. Así las cosas, se contenta con ser el testigo más cercano de la gesta. Sabe que el partido sería imposible sin su presencia y soporta comentarios que no son deudores de la razón, sino del sonido y de la furia.

Idéntico a la vida, el futbol se somete a un principio de incertidumbre. Un silbante nos regala un pénalti y otro se acerca a nuestro ídolo con pasos de fusilamiento y extrae del bolsillo la tarjeta del rubor y la ignominia. El responsable de soplar la ley es el atribulado representante del factor humano. El futbol sería menos divertido y menos ético si no se equivocara.

La reciente eliminación de Irlanda reabrió la polémica sobre la precariedad del arbitraje. En forma injusta, Francia calificó al Mundial. Todo el mundo vio que Henry se acomodaba el balón con la mano para dar un pase que acabaría en gol. Todo el mundo, menos el árbitro. Para colmo, se trató de un error típico. Los silbantes suelen equivocarse en favor de las escuadras poderosas que juegan en su casa. Días después, el Real Madrid enfrentó en el Bernabéu al débil Almería de Hugo Sánchez. El equipo andaluz defendía un heroico 2-2 cuando su portero se lanzó a los pies de un atacante y le sacó el balón. El jugador madridista tropezó y el árbitro decretó pénalti. Cristiano Ronaldo cobró la falta y el portero atajó el tiro. El balón fue a dar a Benzema, quien, de manera ilegal, se encontraba dentro del área en el momento del cobro. El francés anotó y las ilusiones de los pobres se desvanecieron ante la doble fechoría de los millonarios. Una ignominia que obliga a pasar la noche en blanco (castigo adicional para los que detestamos ese color en el futbol).

¿Debe cambiar esto? Los comentaristas de televisión piden que se use el replay para revisar jugadas. Se trata de una opinión interesada que daría aún más poder a la televisión. Las desventajas de este método son muchas. Por principio de cuentas, las cámaras no son objetivas: una toma puede mostrar que la jugada ocurre en fuera de lugar y otra sugerir que el delantero está en posición correcta. Las máquinas también tienen fantasmas. Por lo demás, revisar la jugada interrumpiría un deporte que corre al parejo de la vida. En casos de mucha confusión los partidos durarían como una ópera de Wagner.

El balompié es el más democrático de los deportes. Basta que las porterías tengan redes para que un llano se someta a la misma justicia que Maracaná. Si esto se modifica, en las canchas con tribunales electrónicos se practicaría otro deporte.

Es obvio que los árbitros deben perfeccionar su trabajo y que sus pifias merecen sanciones posteriores. El que se equivoca no va al Mundial; si ya está ahí, no pita la final. Por su parte, el jugador tramposo es suspendido. Los desaguisados no quedan del todo impunes y reciben el más importante de los veredictos: la memoria de la tribu.

Pero la justicia futbolística no puede ser perfecta por una razón aún más importante: el árbitro no es un enviado de Dios ni del gobierno. Tiene un papel mucho más significativo: juega a cumplir la ley. Como los futbolistas, se sirve de las reglas en busca del más alto rendimiento. A veces acierta y a veces falla. Estamos ante un ejemplo superior de la elección individual. Presionado por su circunstancia, actúa conforme a su conciencia. No quiere fallar, pero puede hacerlo. Bajo nuestra voraz mirada, improvisa una sentencia.

El futbol surgió para encandilar a una especie competitiva; sus triunfadores se convierten en ídolos. Pero su jurisprudencia depende de alguien que es como nosotros.

Homero, primer cronista deportivo, dejó una épica definición de lo humano. Cuando Héctor enfrenta a Aquiles sabe que no vencerá al protegido de los dioses. Consciente de su mortalidad, acepta el desafío, el precario regalo de ser hombre.

El futbol se inventó para que Aquiles anotara los goles y Héctor decidiera si son válidos. No tiene caso modificar tan singular atrevimiento: 22 futbolistas juegan a ser dioses y tres jueces juegan a ser hombres.

fuente/etcetera.com.mx/

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El presidente del comité organizador del Mundial descarta que Maradona pueda estar en el sorteo

Diciembre 2nd, 2009 by Administrador

Danny Jordaan deja claro que “las normas están para cumplirse y Maradona no puede venir al sorteo”, en relación a su sanción de dos meses que le impide realizar actividades relacionadas con el fútbol.

El presidente del comité organizador del Mundial de Sudáfrica, Danny Jordaan, ha salido al paso de los rumores que apuntan que Diego Maradona podría presenciar en directo este viernes el sorteo de la fase final mundialista que se celebrará en Ciudad del Cabo. El mandatario sudafricano asegura que la sanción que se cierne sobre el ‘Pelusa’ impide que pueda estar presente en el acto: “Maradona no puede venir al sorteo. Las normas están para cumplirse”.

En los últimos días ha surgido la posibilidad de que formase parte de la expedición argentina al sorteo, aunque no en calidad de seleccionador, sino como una especie de asesor. Sin embargo, Jordaan no contempla esa opción debido a que el técnico de la albiceleste está sancionado con la prohibición de realizar cualquier actividad relacionada con el fútbol hasta el 15 de enero de 2010.

“Maradona no puede venir al sorteo. Las normas están para cumplirse”
Jordaan insiste en la imposibilidad de que Maradona pueda estar presente en el International Covention Centre el viernes: “Es una personalidad del fútbol, pero no puede estar en el acto, las reglas son muy claras al respecto”.

El presidente del comité organizador deja claro que no le van a impedir la entrada en Sudáfrica: “Él puede entrar en Sudáfrica, no se le puede impedir la entrada al país, pero otra cosa es que pueda acceder al evento”.

fuente/marca.com/

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